Ushuaia: una tormenta solar provocó auroras australes

Este viernes, una tormenta solar provocó un espectáculo inédito al sur del país. Los habitantes de Ushuaia registraron y compartieron en redes sociales fabulosas imágenes del cielo teñido de fucsia por auroras australes.

El fenómeno, muy poco común en estas latitudes, también pudo observarse en la Base Marambio en la Antártida argentina.

La Base Orcadas fue otro punto antártico que registró auroras, siendo esta la primera vez que se documenta un evento de este tipo en este lugar, según informes del Servicio Meteorológico Nacional. Habitualmente, las auroras son más frecuentes en la Base Belgrano II, ubicada más al sur.

Las auroras son fenómenos naturales que suelen ocurrir en las regiones polares de la Tierra. Se caracterizan por espectaculares luces de colores en el cielo nocturno, resultado de la interacción entre partículas cargadas del Sol y la atmósfera de la Tierra. Por lo general, estas manifestaciones luminosas son más habituales cerca del Círculo Polar Ártico, en lugares como Escandinavia, Canadá, Alaska y Rusia, aunque en periodos de intensa actividad solar pueden observarse en latitudes más bajas.

Días atrás, la Oficina Nacional de Administración Oceánica y Atmosférica (NOAA), dependiente del Departamento de Comercio de los Estados Unidos, había anticipado para este viernes y sábado el arribo a la Tierra de una enorme tormenta solar.

La advertencia indicaba que las grandes emisiones de plasma y campos magnéticos desde el Sol podrían causar a partir de este viernes disrupciones en la red de energía, las comunicaciones por satélite, y provocar inusuales auroras polares.

Especialistas explicaron que este fenómeno se produce cuando una eyección de masa solar choca con los polos norte y sur de la magnetósfera terrestre.

Los campos magnéticos asociados con las tormentas geomagnéticas inducen corrientes en los conductores largos, incluidos los cables de energía, lo que puede provocar apagones.

En octubre de 2003, tormentas geomagnéticas “extremas” provocaron apagones en Suecia y dañaron transformadores de energía en Sudáfrica.

La mayor tormenta solar de la que se tenga registro es el “evento de Carrington”, de 1859: destruyó la red de telégrafos en Estados Unidos, propinó descargas eléctricas y la aurora boreal fue visible en latitudes inéditas, hasta América Central.

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